Soy Emprendedor


Me inicié en los concursos de oratoria a la edad de 15 años. Durante la  secundaria, el bachillerato y la universidad, concurría con mucha frecuencia a los eventos de oratoria que se convocaban en: instituciones educativas, asociaciones civiles, partidos políticos, gobiernos municipales y estatales.  

Mi sueño como el de muchos compañeros de mi generación era el ganar un concurso nacional. Se hizo realidad en 2004 en Tamaulipas, en el evento que llevaba por nombre “Maestro José Muñoz Cota”.

Después de ser campeón nacional de oratoria, inicie la organización de talleres, seminario y conferencias; en donde se enseñaba el arte de hablar en público. Los realizaba en mi etapa universitaria como un ejercicio cultural e inquietud personal.

En 2011 al conocer la biografía de Steve Jobs en el libro de Walter Issacson, decidí iniciarme como emprendedor. Mi formación profesional en ciencia política, me hacia reconocer mi desconocimiento total del mundo empresarial.

Sabía que no me resultaría una tarea sencilla. De repente aparecieron una serie de actividades y términos que me resultaban desconocidos: Contabilidad, mercadotecnia, ventas, impuestos, utilidades, plan de negocios, emprendedor, estados financieros, deudas y recursos humanos; son tan solo una parte de esa nueva y desafiante faceta en la que me iniciaba.

Dar un giro empresarial a la enseñanza de la oratoria e iniciarme como emprendedor ha sido una de los episodios de mayor aprendizaje y desafíos en mi vida.

Durante estos cuatro años de actividad empresarial ha habido experiencias de todo tipo. Las más aleccionadoras han sido de caídas y decepciones temporales. También he tenido otras llenas de alegría y satisfacción.

Para muchos la capacitación no es una actividad que te vuelve empresario y es considerada como un servicio al que ocasionalmente recurren los hombres de negocios, las instituciones públicas, los sindicatos, las empresas,  y las universidades.

Sin embargo quienes nos dedicamos al entrenamiento, enseñanza, instrucción o capacitación; ejercemos una actividad empresarial. Pero iniciamos con un espíritu emprendedor. Sólo eso nos mantiene activos y vigentes. 

Quienes somos emprendedores enfrentamos diversos retos y resistencias. Recuerdo cuando publiqué mi primer libro “Habla en Público Exitosamente”. El desafío no se ubicaba solamente en escribirlo.
El enfoque empresarial me exigía ser cuidadoso con el material que estaría presentando y para ello era necesario buscar un corrector de estilo, diseñador editorial, fotógrafo y realizar un estudio de mercado para determinar la extensión de la obra y el público al que estaría dirigido. Como verás amigo lector, esto va más allá de la inquietud de escribir. Después de todo eso  venía la tarea de buscar a un impresor serio, profesional y que diera calidad al trabajo. Finalmente llegó la parte más compleja. Determinar el precio. Para ello tenía que ver todo lo invertido y buscar un margen de ganancia que me permitiera financiar publicaciones futuras. En cada tarea el dinero era un tema puntual.

Finalmente llegó la presentación del libro. Fue una tarde motivadora y de satisfacción. Pero al siguiente día tenía frente a mí un tiraje de mil ejemplares de mi libro y me di cuenta que no había pensado en la forma de comercializarlo. Tenía en bodega mi producto. Había pensado en casi todo pero me falto algo muy importante para toda empresa que es el generar ventas. La fórmula era sencilla. Sin ventas no hay utilidades, sin utilidades no puede trabajar ninguna empresa.

Investigué en internet direcciones y teléfonos de algunas de las librerías más importantes del país con cobertura en casi toda la república. Llegué al D.F. y me dirigí a las áreas de comercialización.

Los diálogos que escuché me centraron en lo desafiante que resultaba iniciar una empresa. Voy a compartir algunos de los comentarios vertidos en cada librería.

Ven la próxima semana hoy no atendemos. Salió a comer y no creo que regrese. Pues tócale pero esta difícil que te atienda.   

Los que se dignaron a atenderme fueron más persuasivos y tomando mi libro como si fuera basura y de darle de vueltas en la mano, para ver su posible venta me decían:

¿Cómo dices que te llamas? Mira Fernando tu libro está muy caro y no va a salir fácilmente. Podemos exhibirlo pero por la mitad de lo que pides y sólo por dos meses, si no se vende te lo regresamos. Tú pagas los gastos de envío y también de devolución.  
Mira el negocio de los libros es muy complicado. Menos del 2% de la población compra y lee libros así que imagínate.
Además tienes muchas desventajas. Para empezar nadie te conoce. No tienes un apellido o nombre extranjero o de tradición intelectual. Eres egresado de una universidad pública y de provincia. Tú libro pues reúne lo elemental pero las grandes editoriales pagan mucha publicidad para sus autores y obras. Tú eres autor-editor y no tienes forma de hacerte publicidad a lo grande. Tú libro esta más o menos de portada, pero en las librerías los formamos poniendo el canto del libro. Y ese no está muy llamativo. Los libros se venden por imagen. La gente los compra sin conocer su contenido. Tú dices.

Con los ánimos caídos y las porras de mi esposa, salí de cada empresa de la industria de los libros. Lo más decepcionante era ver las formas de pago después de que decían que bajara el precio del libro. Para la librería el 70% y para el autor el 30%. Bajo corte mensual y mandándote con meses de retraso tu depósito. Debo comentar que existen tiendas de autoservicio en donde te hacen firmar contratos donde te avisan que el dinero de cada ejemplar vendido, te lo harán llegar con seis meses de posterioridad.

Una parte importante en mi actividad como emprendedor/empresario ha sido el organizar y difundir los entrenamiento para hablar en público exitosamente. Tratar de ser competitivo con precios accesibles, conseguir sedes cómodas a la altura de los estudiantes y brindar material de calidad como libros, carpetas o videos, ha sido una labor de mucha revisión y búsqueda; con la intención de presentar una inversión al alcance de la gran mayoría de personas que desean iniciarse en la oratoria. 

Para ello es necesario trabajar en la cotización de salones de hoteles, impresión de publicidad, contratar personas para que se encarguen de pegar la propaganda, las tarifas de los periódicos, experimentar la eficacia y penetración de la radio, TV por internet y revistas. También iniciarme en las redes sociales para difundir los eventos, llevar los registros de pago, expedir facturas, llevar contabilidad, pagar impuestos, contestar el teléfono, regatear la calidad del servicio de cafetería y disminuir el porcentaje de deserción de los cursos; han sido tareas complicadas en esta tarea de iniciarme en la empresa de la capacitación.

En ese trayecto he conocido empresarios de la industria: hotelera, restaurantera impresos, salones sociales, internet y medios de comunicación. Algunos de ellos son extraordinarias personas de las que he aprendido mucho. Lecciones otorgadas en su conducta, trato con el cliente y algunos consejos que he pedido directamente.

También hay otros. Los que quieren enriquecerse de un día para otro, son informales, no cumplen los contratos, dan un pésimo servicio y rechazan toda negociación. De ellos también he aprendido. Tengo claro que no debe hacerse en la empresa y como perder clientes.

Otra gran aventura está en la búsqueda cotidiana de buscar clientes. Ahí aprendí a vender, a que te regateen, a que no siempre son puntuales los pagos y a negociar. Existen clientes muy honestos, puntuales y que reconocen el valor de tus servicios. También hay otros que siempre se les hace caro y que no están dispuestos a invertir en su desarrollo personal.

Claro que los trámites y la burocracia también están presentes. El tiempo excesivo y las vueltas repetitivas para tramitar una licencia de funcionamiento, el permiso de protección civil, el alta en hacienda, el permiso por organizar eventos y las solicitudes para los servicios de agua y energía eléctrica.

Todo esto es lo que hace que quienes nos dedicamos a la capacitación, seamos también emprendedores de espíritu y empresarios en la conducta cotidiana. Lo hacemos por que amamos la enseñanza y la experiencia maravillosa de acompañar en el desarrollo y crecimiento humano, a quienes han decidido trascender y triunfar en la vida. En mi caso a aquellos que han decidido hacerlo con el poder de la palabra.

Ser emprendedor es vivir una pasión y amar lo que haces. Es levantarte cada día con problemas, con falta de dinero, con deudas, cansancio, incertidumbre, competencia desleal, con hambre, enojado por que quienes te apoyan no comprenden la trascendencia de lo que hacemos y a veces decepcionado ante la falta de sensibilidad de muchas personas a las que les contratas servicios,  muchas veces con la incomprensión de familiares y amigos cercanos que te niegan el apoyo moral que se necesita a diario.

Pero el emprendedor se levanta y mira cada día como una nueva oportunidad de hacer triunfar su empresa. Lo hace porque ha tomado la determinación de trascender y brillar con luz propia. Se levanta toma su agenda de actividades y sale con el corazón encendido y trabaja desde muy temprano y hasta muy tarde con el propósito de hacer lo que ama.

Lo hace con disciplina, honradez, trabajo y mucho amor y convicción en lo que hace. Sonreímos ante la negatividad y ya en privado suspiramos, tomamos aire y seguimos adelante.  Somos personas con determinación y carácter.

Quise compartir contigo amigo lector estas experiencias, para invitarte a creer en los emprendedores a valorar el trabajo de las empresas mexicanas. Y de forma muy clara y directa invitarte a leer autores mexicanos, a que no te dejes deslumbrar por títulos de universidades extranjeras o apellidos y nombres de otras naciones. No dudo de la calidad de ellos. Pero los nacionales también tenemos meritos para destacar.

A que recuerdes la frase que dice “Si no inviertes en ti, es porque te consideras una mala inversión”, y con ella invitarte a que te prepares cotidianamente. La educación y la capacitación no son un gasto. Son una inversión y es la mejor porque a diferencia de la maquinaria, un auto, una computadora o un portafolio; lo que aprendes se queda en ti,  para que te puedas defender en la vida.

Las grandes empresas son las que más invierten en los recursos humanos, porque saben que son lo más valioso de toda organización. La inmensa mayoría de empresas, sindicatos, partidos políticos e instituciones públicas; consideran que la capacitación es inútil. Lo verdaderamente inútil es pensar de esa forma.

Te exhorto a valorar y respetar el trabajo de quienes hacemos capacitación, claro que es válido negociar y que debe haber una propuesta para todo presupuesto. Pero no es ético  menospreciar y malbaratar la actividad de quienes se dedican a esta actividad.

También conmino a todos los que escriben libros y dan cursos sin importar la materia, a que se pongan la camiseta de emprendedores y se sumen a la tarea de hacer conciencia social a favor de los emprendedores y empresarios mexicanos. Muchos se quedan cruzados de piernas en los cafés literarios o quejándose a diario de que no consiguen un contrato o nadie participa en sus conferencias o se inscriben en sus cursos. Una cosa es ser conferencista e instructor y otra es ser un empresario de la capacitación. Es hora del trabajo duro, establecer metas y generar resultados.

Actualmente he diversificado los temas de los entrenamientos de oratoria para focalizar mercados objetivos. Estoy culminando mi tercera publicación e imparto mis entrenamientos en mi propia aula de capacitación. Genero información y publicidad constante en redes sociales y sostengo un plan de marketing con el propósito de posicionarme a un mediano plazo. Mis colaboradores van incrementándose y periódicamente me capacito de forma rigurosa en temas de: coaching, marketing personal, redacción de discursos, programación neurolingüística, inteligencia emocional, el manejo de la voz. Soy un comprador de libros constante y me instruyo en temas de contabilidad y ventas.  Como muchos emprendedores al inicio hacemos de todo y gradualmente vamos delegando y contratando personal.

Acompañar en el crecimiento de las personas que entran a los entrenamientos en oratoria o marketing personal, es una de las satisfacciones más grandes que puedo vivir. Recuerdo la timidez e inseguridad con la que ingresan y me entero con emoción en periódicos, revista, radio o internet; como cada uno de ellos va alcanzando sus objetivos y se vuelve un líder en potencia en su respectivo espacio. Son mujeres y hombres que han hecho del poder de la palabra, un medio que ha transformado su realidad y les ha permitido vivir con plenitud e intensidad. Han hecho realidad sus sueños.

A todos ellos, gracias por haber creído en el poder de la palabra y haber ingresado a nuestros cursos y entrenamiento de oratoria política, empresarial y marketing personal. Y gracias a ti amigo lector, por haber soportado lo extenso de este artículo y conocer mi iniciación como emprendedor. Ahora te invito a compartir con otras personas la inquietud de creer en los empresarios y emprendedores mexicanos.

En lo personal me defino como un emprendedor de espíritu y un empresario en mi conducta. Defiendo la credibilidad en la empresa mexicana y admiro la tenacidad de los emprendedores que defienden a capa y espada sus sueños y se levantan a diario para hacer lo que aman.

“Ya estas desnudo, no hay razón para no seguir al corazón”. 


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